Con la creciente (y cada vez más) sobreabundancia de contenidos, una de las reacciones más habituales consiste en aumentar la cantidad de los mensajes a comunicar. Tal vez sea un intento desesperado de decir: “¡ey! ¡estoy aquí y tengo mucho que ofrecer!” Lo digo por propia experiencia: parece que cada vez gustan más las interfaces más saturadas, las páginas de inicio más y más cargadas… cuando la estrategia que parece conducir al exito es más bien la contraria: nunca más que ahora, less is more.
Ya lo dijo el bueno de Steve…
To me, marketing is about values. This is a very complicated world; it’s a very noisy world. And we’re not going to get the chance to get people to remember much about us. No company is. So we have to be really clear on what we want them to know about us. – Steve Jobs
No te conformes con haberlo leído y estar convencido de ello: la próxima vez, corta y corta hasta que reduzcas tu mensaje a lo elemental.
Raro es el plan de social media que no requiere crear o remodelar algún activo web: que si un lavado de cara al site corporativo por aquí, que si un blog por allí, que si una página en facebook por allá… Y el caso es que el plan propiamente dicho no puede empezar hasta que esos nuevos activos web estén creados y en explotación.
Provengo del mundo de las tecnologías de la información. Desde la tecnología, y de mano de emprendimientos como
A lo mejor estás pensando que lo de los newsletters está ya más que superado y que si hoy hablo de ellos es síntoma de que no estoy a la última. Porque, lo que mola ahora es hablar de facebook, twitter, linkedin o la última forma de red social que hayan podido invertarse en Silicon Valley. No te culpo. Por lo que se habla y se comenta en los ambientes, parece que no existiera otra cosa.
“¡¡Socorro!! ¡¡Meto el nombre de mi empresa en Google y aparecen resultados negativos!!”
Una vez decidido que vamos a construir un nuevo site y con la ansiedad de verlo cuanto antes en explotación, uno de los errores más cometidos es centrar todas las energías en poner a trabajar a diseñadores y programadores cuanto antes, sin haber acabado de concretar de qué se trata. Si puede ser ya, mejor que mejor. Y cuando lo conseguimos y empiezan a llegar las primeras maquetas, con suerte, se pone de manifiesto que hay muchas cuestiones sobre el site que no están nada claras. Eso con suerte. Conozco más de dos y más de tres proyectos en que sólo cuando el site estaba ya casi acabado, se dieron cuenta de que, realmente, no valía para lo que se quería. Y todo, por no haber hecho una adecuado análisis y especificación de lo que se quería construir: propósito, publicos, objetivos, contenidos e interacciones.
Hay excelentes iniciativas en social media que nunca llegan a ver la luz.
Después de todo el trabajo y talento que requiere el diseño y desarrollo de un website, y de conseguir el visto bueno final por parte del cliente, es fácil dejarse llevar por el entusiasmo y apresurarse a su lanzamiento. Cuando lo cierto es que, aunque la apariencia general invite a pensar que el site está acabado, es muy posible que en el desarrollo se hayan pasado por alto errores de base.
Uno de los motivos que me llevan a pensar que el uso de LinkedIn empieza a entrar en una fase de madurez en España es que, cada vez más gente, se pregunta cuál debería ser su estrategia de conexión en la principal red social profesional que existe. ¿Cuantos más mejor? ¿Sólo conocidos? ¿Sólo nombres que me suenen? Lo cierto es que, aunque no existen reglas estrictas a este respecto, sí que existen claves para aprender a dominar el arte de contactar en LinkedIn ¿te gustaría conocerlas?
Con lo que cuesta conseguir tráfico… ¿No crees que es una pena que se marchen por donde llegaron porque no les ha resultado evidente hacer lo que pretendían? ¿O porque no les ha resultado claro qué es exactamente lo que les proponías?