14 Errores Clave en el Uso de Newsletters y 28 Buenos Consejos para Superarlos

A lo mejor estás pensando que lo de los newsletters está ya más que superado y que si hoy hablo de ellos es síntoma de que no estoy a la última. Porque, lo que mola ahora es hablar de facebook, twitter, linkedin o la última forma de red social que hayan podido invertarse en Silicon Valley. No te culpo. Por lo que se habla y se comenta en los ambientes, parece que no existiera otra cosa.

Lo que me anima hoy a hablarte de los newsletters es que, por un lado, siguen siendo una fuente de tráfico de altísima calidad. A modo de ejemplo, en dZoom, el newsletter es la 5ª fuente por volumen de tráfico que atrae y la 1ª por ratio de conversión (i.e. los usuarios de newsletter son los que más convierten). Y por otro lado, aun hoy, en muchas empresas, los newsletters están infraexplotados y son usados pobremente, cometiendo multitud de errores. Dicho en otras palabras: hablar de newsletters significa hablar de una de las mayores oportunidades de desarrollo online que podrían tener ahora mismo tu empresa o tus clientes.

Si crees que podría ser que no estuvieras aprovechando todas las posibilidades que ofrecen los newsletters, este artículo es para ti.

#1 Realizar Envíos a Personas que No te Han Dado su Permiso

El hecho de que conozcas su dirección de email no es requisito suficiente para poder enviar tus mensajes a la persona que está detrás. Empieza respetando el tiempo y los derechos de las personas a las que te quieres dirigir y cumple las reglas del juego. No solo por una cuestión de tipo ético. Ten presente que si realizas un envío masivo a direcciones para las que no te dieron permiso, muchos de los que recibirán el email lo marcarán como spam, y estas notificaciones de spam se comunican entre los servicios de envío de email y sistemas de spam. Estas alertas se van sumando, aumentando la probabilidad de que futuros envíos desde un determinado email (en realidad dominio) se consideren como spam. De este modo, cada vez más emails que envíes irán a parar directamente a la bandeja de spam, y no serán vistos por sus destinatarios, aunque alguno de ellos sí te hubiera concedido permiso.

Consejo

  • Trabaja siempre con direcciones de email para las que tengas fecha, hora y dirección IP desde la que se solicitó y dio permiso para recibir futuros emails

#2 No Utilizar un Servicio de Envío Especializado

Las newsletters son una herramienta lo suficientemente poderosa como para no tomársela en serio. Y no todos los servicios son iguales: no todos tienen las mismas garantías de tasa de entrega, no todos ofrecen las mismas posibilidades de segmentación, no todos disponen de las mismas funcionalidades de análisis de resultados, no todas incorporan las mismas posibilidades de conexión con servicios externos…

Consejo

  • Si tienes dudas de que tu servicio actual sea lo suficientemente solvente, date una oportunidad con mailchimp

#3 Utilizar Asuntos (Subject:) Genéricos, Demasiado Largos o Incluso Vacíos

Dicen que vivimos inmersos en la economía de la atención. Yo cada vez estoy más convencido de que “economía” es el término más suave para referirse a ello. Esto es realmente la guerra de la atención. Nos rodean a diario toneladas de mensajes, llamadas, SMSs, alertas… en la web hay infinidad de contenidos esperando a poder llegar a su público. También el buzón de email es un espacio altamente competido… y tradicionalmente abusado por los spammers. Aunque los servicios de spam cada vez funcionan mejor, una práctica habitual en el usuario del servicio de email consiste en dar un repaso al listado de mensajes recibidos para ver si merecen ser leídos. ¿Y en qué te crees que se fijan? En dos cosas: en el nombre del remitente y en el asunto (el subject). Descuida el Subject: de tu email y conseguirás que tus destinatarios no lleguen, ni siquiera, a abrir tu email.

Consejos

  • Ten presente que el objetivo fundamental del ‘asunto:’ del email no es describir el contenido, sino conseguir que abran el email.
  • No te pases tampoco y generes asuntos muy atractivos pero que luego no tienen nada que ver con el email.
  • Trata de mantenerlos lo más cortos posibles. Recuerda que en el listado de mensajes pendientes no hay mucho espacio para asuntos largos.
  • Utiliza el asunto para hablar del beneficio que reporta la lectura del email.

#4 No Escoger un Nombre de Remitente que Reconozcan Claramente tus Usuarios

Recuerda que uno de los datos que consultamos para decidir si abrimos o no un email es el nombre del que lo envía. Utiliza nombres genéricos, abreviaturas, siglas o nombres internos que tus destinatarios no reconozcan y estarás perdido.

Consejos

  • Identifica el formulario desde el que el usuario te dio su dirección de email y decide quién crees que pensará tu usuario que va a ponerse en contacto con él
  • Utiliza en tu email como Remitente: (From:) el nombre que sacaste en el punto anterior

#5 Enviar Mensajes que No Tienen Nada que Ver con lo que le Prometiste a tu Usuario

Cuando te dan permiso para que les envíes información, no lo hacen para cualquier tipo de información que se te ocurra enviarles. Te han dado su confianza para que puedas ponerte en contacto con ellos cuando quieras. Apreciala y respétala. Si atraviesas la frontera de lo razonable, te marcarán como spammer y la probabilidad de que tus mensajes entren en la bandeja de spam se disparará. Eso por no hablar de que habrás perdido a ese usuario para siempre

Consejo

  • Antes de enviar un nuevo email, piensa si es relevante para sus destinatarios. Si no lo es, mejor que no lo envíes

#6 Cuerpos del Mensaje Muy Extensos y Poco Enfocados

Esto no es literatura. No es momento para recrearse. Aquí hay que ir al grano. Si puedes contarlo en 30 palabras, no uses 60. Piensa en la persona que va a estar al otro lado revisando su email. Tiene una buena pila de correos pendientes de leer y le puede la ansiedad por saltar al siguiente mensaje y acabar lo antes posible con la tarea. Así que no te enrolles y deja muy claro qué es lo que propones.

Consejos

  • Antes de empezar a redactar el email, escribe en un papel cuál es el objetivo principal que pretendes conseguir de tu usuario. Concrétalo lo más posible. Si es una acción, mejor que mejor
  • Una vez hayas finalizado, repasa y decide si a tu suscriptor promedio le quedará claro

#7 Infinitas Llamadas a la Acción

Aunque pienses que estás aportando un amplio abanico de posibilidades, si propones demasiadas cosas en un solo email, tan solo contribuirás a incrementar la confusión. Selecciona muy bien, argumenta convenientemente y propón. Idealmente, en general, es recomendable que sólo incluyas una propuesta de valor por email. Recuerda que la cantidad de atención que tienes es muy limitada y que el tiempo que te van a dedicar, reducido.

Consejo

  • Si quieres realizar varias propuestas de acción, mejor sepáralas en diferentes emails

#8 Abuso de las Imágenes

Lo fundamental en un email no es que sea bonito. Lo fundamental es que sea muy cómodo de leer. Por tanto, las consideraciones estéticas han de estar supeditadas a la legibilidad y no al contrario. Antes de utilizar imágenes, recuerda que sólo un 33% de los buzones de email las tienen habilitadas por defecto (2/3 no las verán).

Consejos

  • Evita el uso de emails que tan sólo constan de una imagen
  • Evita lo más posible el uso de imágenes
  • Si usas imágenes en tu email, asegúrate de que no son necesarias para poder leer el total del mensaje

#9 No Generar una Versión de Texto Plano

Vale que la mayoría de los emails se consumen en formato rico con html. Pero ¿por qué renunciar a aquellos usuarios que utilizan clientes que sólo interpretan texto plano? Además, tu servicio de envío seguramente te ofrece la posibilidad de generar automáticamente una versión en texto plano.

Consejo

  • Comprueba la configuración de tu servicio de envío y asegúrate de que están disponibles versiones en texto plano

#10 No Incorporar la Opción de Desuscripción / No Permitir la Baja

No solo es que debas hacerlo: es que te interesa. Si tu usuario ha perdido el interés en lo que le cuentas, juega limpio y hazle tan fácil darse de baja como lo hiciste cuando se suscribió. Es mucho mejor una baja que una notificación de spam.

Consejos

  • Asegúrate de que todo email incorpora un enlace que permite la baja
  • Comprueba que funciona correctamente

#11 No Hacer las Suficientes Pruebas antes del Envío Definitivo

De nuevo, debes tratar con el máximo respeto el permiso que te han dado y la atención que te conceden. Tu email debe ser impecable cuando le des a enviar a todo el mundo.

Consejos

  • Realiza envíos de prueba a tu dirección de email
  • Comprueba que se visualiza correctamente. Si tienes posibilidad, intenta ver el resultado en diferentes clientes de correo
  • Asegúrate de que el email se ve perfectamente con la carga de imágenes deshabilitada
  • Comprueba que todos los enlaces que incluyas funcionan perfectamente

#12 Utilizar una Dirección de Email que no Existe/no Funciona como Remitente

Esto no es comunicación unidireccional como en TV. Aquí puede haber flujo en ambos sentidos y, lo que es más importante, la expectativa de tu usuario es que pueda haberlo. Uno de los errores más típicos consiste en poner una dirección de email que no funciona o que nadie atiende como remitente, con lo que las respuestas de los destinatarios van directamente a la basura. Si tú no les escuchas, muchos se plantearán por qué deberían ellos escucharte a ti.

Consejo

  • Incorpora al proceso de envío de emails la atención de las reacciones que genera
  • Lee detenidamente dichas reacciones y respóndelas según proceda

#13 No Analizar las Estadísticas Asociadas a tu Envío

Tasas de apertura, índice de rebotes, marcas de spam… Información valiosísima que genera tu servicio de envío y a partir de la cual puedes sacar provechosas lecciones: qué tipo de ‘Asunto:’ consigue las mayores tasas de apertura, cuáles han sido los emails que mejores resultados han obtenido, en qué ocasiones han generado más quejas, etc.

Consejos

  • Incorpora el análisis de resultados al proceso de envío de emails
  • Utiliza los resultados del análisis de manera activa en futuros envíos

#14 No Etiquetar los Enlaces

No sólo resulta útil conocer si tu email se ha abierto en más o menos ocasiones. Del otro lado, desde el site que recibe el tráfico que envías desde el email interesa conocer qué hace tu usuario cuando llega a la página que le has propuesto. Esto se hace desde las herramientas de analítica web (Google Analytics en buena parte de los casos). Pero no puede identificarse si un nuevo visitante procede de un email si no etiquetas convenientemente la url.

Consejos

  • La mayor parte de los servicios de envio masivo de email ofrecen la opción de etiquetar automáticamente las urls. Echa un vistazo a las opciones de configuración y asegúrate de activar esta función
  • Tras el envío del primer email, comprueba en tu herramienta de analítica web que el tráfico procedente del email se está caracterizando convenientemente

Espero que te haya resultado de interés. Si tienes experiencias similares o conoces algún otro error cometido frecuentemente, te animo a compartirlo en los comentarios :)