Con la creciente (y cada vez más) sobreabundancia de contenidos, una de las reacciones más habituales consiste en aumentar la cantidad de los mensajes a comunicar. Tal vez sea un intento desesperado de decir: “¡ey! ¡estoy aquí y tengo mucho que ofrecer!” Lo digo por propia experiencia: parece que cada vez gustan más las interfaces más saturadas, las páginas de inicio más y más cargadas… cuando la estrategia que parece conducir al exito es más bien la contraria: nunca más que ahora, less is more.
Ya lo dijo el bueno de Steve…
To me, marketing is about values. This is a very complicated world; it’s a very noisy world. And we’re not going to get the chance to get people to remember much about us. No company is. So we have to be really clear on what we want them to know about us. – Steve Jobs
No te conformes con haberlo leído y estar convencido de ello: la próxima vez, corta y corta hasta que reduzcas tu mensaje a lo elemental.
A lo mejor estás pensando que lo de los newsletters está ya más que superado y que si hoy hablo de ellos es síntoma de que no estoy a la última. Porque, lo que mola ahora es hablar de facebook, twitter, linkedin o la última forma de red social que hayan podido invertarse en Silicon Valley. No te culpo. Por lo que se habla y se comenta en los ambientes, parece que no existiera otra cosa.
La semana pasada mantenía una reunión con un grupo de emprendedores en la que estaba trantando de convencerles de las bonanzas de apostar por el contenido de calidad en Internet. El momento más interesante de mi intervención llegó al final, cuando me preguntan, “¿y qué entiendes tú por contenido de calidad?”
Si no has experimentado nunca ese momento de tensión, esa presión, ese estrés por llevar demasiado tiempo sin postear, una de dos: o eres un excelente escritor y tu talento creativo está fuera de toda duda, o es que todavía no llevas suficiente tiempo bloggeando. Todos (o al menos casi todos) pasamos por momentos como ese.
Estás sentado delante de tu ordenador. Abres el navegador y te das una vuelta por tu blog para ver si hay algún comentario nuevo. Y te das cuenta de que hace ya algunos días que escribiste tu último artículo. Lo cierto es que estás bastante falto de ideas, pero algo dentro de ti te dice que debes ponerte a ello. Y es ese el momento en el que el formulario de escritura de tu próximo post se hace enorme. Empiezas a escribir y casi a la misma velocidad, a borrar, porque nada te convence… ¿Te ha pasado alguna vez? Desde luego a mi sí. Por eso me he decidido a hacer una lista con un buen puñado de tipos de posts que se pueden escribir y quería compartirla contigo.
¿Eres consciente de la cantidad de información que “te persigue” por la Red? Hay toneladas y toneladas de artículos que
Escribir para la Web es muy diferente a escribir para cualquier otro medio. Precisamente porque nuestra manera de leer, por ejemplo, un periódico es diferente al